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Bodegas submarinas: el futuro de la enología

El océano esconde grandes tesoros. Pronto, protegerá también grandes vinos. Bajoelagua Factory, una empresa española, trabaja en la elaboración de un laboratorio submarino. El proyecto se desarrolla en Plentzia, en el País Vasco español. ¿El objetivo principal de esta compañía? Comparar los vinos envejecidos en el mar a aquellos envejecidos en una bodega tradicional. Los investigadores también van a estudiar y a controlar las botellas: ¿cómo son éstas afectadas por las corrientes marinas? y, más específicamente, ¿cómo son colonizadas por conchas y crustáceos? Este proyecto es por el momento un experimento, pero el objetivo es desarrollar un mercado en torno a estas bodegas submarinas para los viñedos interesados.

Los módulos de envejecimiento controlados (MEC) fueron introducidos el pasado 27 de agosto en el mar Cantábrico, en la costa norte de España. Estos módulos van a estar sumergidos entre 10 y 15 metros de profundidad y tienen una altura de poco más de 3 metros, una dimensión que permite que las corrientes marinas circulen dentro. Los módulos están conectados a sensores y a cámaras internas para controlar el proyecto en todo momento.

No es la primera vez que alguien introduce una bodega en el mar. Ha habido ya otras experiencias similares en Japón, por ejemplo. Sin embargo, es la primera vez que una empresa emprende verdaderas investigaciones.

Vino con un ligero gusto a yodo

¿Por qué este interés en el envejecimiento marino del vino? Porque éste da un gusto diferente, pero no sabemos exactamente el cuál. ¡He aquí todo el interés del proyecto! “Ciertos informes dicen que el vino envejecido bajo el nivel del mar tiene un gusto a yodo,” explica Borja Saracho, director general de Bajoelagua Factory. “Otros afirman que con la presión del agua, el vino envejece más lentamente. Nuestro interés es, pues, investigar qué sucede ahí abajo y aportar pruebas para saber si verdaderamente se modifica el gusto. Y si es así, por qué y cómo”.

Los profesionales de Bajoelagua Factory han comenzado ya a sumergir 1.600 botellas, a pesar de que los módulos tienen una capacidad de 40.000 recipientes. Once viñedos colaboran en el proyecto innovador. ¡Pero no habrá únicamente vino! ¡Las bodegas protegerán también champán, ron o whiskey!

¿Este experimento tan ambicioso no va a dañar la biodiversidad marina? No, responde Borja Saracho: “Los módulos instalados han sido diseñados como un arrecife artificial. Van, pues, a generar vida alrededor de ellos y no a destruirla.”

Las primeras conclusiones se esperan en seis meses. A anotar: una degustación tendrá lugar todos los meses para comparar el gusto del vino sumergido al del envejecido de manera tradicional.

Más información:

www.bajoelagua.com

www.bajoelaguafactory.com

www.underwatercellar.com

Fuente: Néo-planète

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