Banner
Banner
You are here: EDITORIAL Editorial Ecogaia Hay algo en el agua

Hay algo en el agua

El agua es el componente fundamental de la Tierra y el elemento esencial en la persistencia de la vida. Sin embargo, la relación entre la humanidad y el agua es compleja. El hombre cree que tiene el control de las fuerzas naturales del líquido elemento, pero el agua no sólo no cede a las maniobras de las personas sino que además las controla, las manipula para llevarlas a una situación de conflicto y de autodestrucción última, tal y como afirma Evan Eisenberg en “La Ecología del Edén”.

El autor afirma en su libro que el agua demuestra cómo las fuerzas naturales siempre lograrán desviar a la humanidad hacia el curso marcado por la naturaleza. Es decir, que los intentos por controlar el medio ambiente son sólo una batalla inútil en la que el triunfo siempre será prerrogativa de la naturaleza sobre el hombre.

Los esfuerzos por acceder al agua y controlar su uso y explotación llevan a menudo a situaciones de tensión y conflicto. Un claro ejemplo de ello  son las enormes dificultades para el suministro de este recurso natural que existen en varios países de Oriente Medio, lo que genera distintos niveles de conflicto entre ellos.

La población mundial crece y la práctica agrícola se mantiene a un ritmo cada vez más exhaustivo que eleva la demanda de agua. Esto desencadenará grandes pugnas por el oro azul en la próxima década, tal y como apuntan expertos como Adel Darwash, el cual, a su vez pronostica que Oriente Medio se verá en una situación muy crítica para el año 2025. Con todo, al final el agua dejará patente su capacidad para desatar tendencias autodestructivas entre los hombres e incluso más, controlar el destino de la raza humana.

La tragedia de Nueva Orleáns es otra trágica muestra del poder de la naturaleza sobre la mano del hombre. La obra de ingeniería sobre el río Mississippi en busca de bonanza económica supuso una enorme destrucción medioambiental durante su desarrollo y a lo largo de su existencia. La tremenda erosión que se llevó a cabo para su construcción supuso desde el principio el descontrol de las mareas y un cuantioso daño a numerosas poblaciones del Golfo de México. Pero eso sólo sería el aperitivo de la destrucción y el sufrimiento que llegarían después.

Al final, como asegura Eisenberg, la humanidad sólo puede esperar sobrevivir si escucha y aprende a trabajar en colaboración con todos los elementos de su ambiente natural.

AddThis Social Bookmark Button