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Los cachalotes del Océano Austral liberan 220.462 toneladas de dióxido de carbono cuando exhalan al subir a la superficie del agua, pero sus excrementos ayudan a reducir el doble de CO2, 440.925 toneladas, según el último estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B. Por tanto, estos gigantes de los océanos y otros mamíferos marinos, podrían estar entre los animales más beneficiosos para el medio ambiente del planeta.
"Si los cachalotes del Océano del Sur estuvieran en sus niveles históricos, con la población anterior a la caza de ballenas, tendríamos un extra de 2 millones de toneladas (2.204.623 toneladas) de carbono que se retiraría de la atmósfera cada año," asegura Trisha Lavery, autora principal del estudio y bióloga marina de la Universidad Flinders, Australia del Sur.
Explica que el inicio de la cadena se produce cuando los cachalotes se alimentan en aguas profundas de calamares y peces, sus presas favoritas. Las ballenas vuelven a la superficie para hacer sus necesidades. "Lo hacen así porque bloquean sus funciones biológicas no cruciales cuando se sumergen. Así que es sólo cuando llegan a la superficie para descansar cuando defecan ", continúa Lavery.
Sus residuos salen como un penacho gigante de líquidos (salvo los picos de calamar no digeridos) que riegan durante más de minuto "las reservas de semillas" del fitoplancton, plantas acuáticas que flotan a la espera de los nutrientes necesarios para crecer y reproducirse. La caca de ballenas proporciona estos nutrientes y funciona como un fertilizante natural.
El fitoplancton captura el carbono del océano a medida que crece. A través del ciclo de vida de estas minúsculas plantas, el CO2 queda "atrapado" durante siglos y hasta un milenio.
Imagen: Chris Johnson
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