La basura de uno es el tesoro de otro. Una vez más, la creatividad ha hecho realidad esta frase y ha llevado la reutilización a su máxima expresión: muebles de vanguardia para museos y viviendas de verdad, incluidos los accesorios domésticos. La materia prima de estos objetos son los desechos electrónicos donados por una compañía de reciclaje.

El proceso de elaboración de los muebles parte moldes llenos de e-waste o basura electrónica y que se rellenan con resinas. Todos esos enchufes, cables y aparatos desechados permiten configurar piezas diferentes cada vez pero con un mensaje común de sostenibilidad.

Por ejemplo, la colección de sillas denominada N+ew significa No More Electronic Waste, o no más basura electrónica. Si bien las empresas del sector cada vez tienen una mayor conciencia ambiental y las campañas de reciclaje crecen, los residuos electrónicos también lo harán exponencialmente hasta 2020, especialmente en los países en desarrollo.
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