
En la carrera contra el cambio climático, China ha desarrollado un sistema para capturar mediante energía solar el CO2 procedente de sus plantas de carbón, suministradoras del 70% de la electricidad nacional. Mediante un biorreactor se alimenta con el dióxido de carbono capturado a las microalgas, el organismo de mayor crecimiento en el planeta, y luego se recolectan para producir biocombustible y fertilizantes.


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